miércoles, 12 de noviembre de 2008

No hagamos lo que los demás dicen que hagamos Por Abraham Gak (*)


El país está enfrentando situaciones endógenas y externas, pero esta crisis, puede transformarse en una oportunidad. Hagamos una somera enumeración: el conflicto generado por la resolución 125 al querer el Poder Ejecutivo establecer la movilidad de los derechos de exportación de algunos productos primarios; el anuncio del pago íntegro de la deuda con el Club de París; la reapertura del canje de deuda; la refinanciación de los préstamos garantizados; una continuada fuga de capitales que sin poner en riesgo las principales variables macroeconómicas, perturba el volumen de reservas del Banco Central, impidiéndole acrecentarlas con los importantes ingresos de fondos provenientes de nuestras exportaciones; una baja significativa en las cotizaciones de los bonos emitidos por el Estado; un proceso inflacionario más allá de lo aceptable y que repercute fuertemente en los ingresos de los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad; una gravísima crisis financiera internacional, que trasladada a la economía real, modifica los términos del intercambio y por ende puede afectar la nuestra y, por último, la reciente resolución de reestatización de las jubilaciones del régimen de capitalización.
Mala defensora
Analicemos brevemente las respuestas que ha dado el Gobierno a estos desafíos. Con respecto al tema de la resolución 125, acusó recibo del golpe de la votación “no positiva” en el Parlamento volviendo al sistema vigente antes del envío del proyecto para su debate parlamentario. Esta medida, dada la evolución de los precios externos de los productos de exportación, terminó descolocando a la Mesa de Enlace y convirtiéndola en mala defensora de los intereses de pequeños y medianos productores. A continuación, inició un proceso de apreciación del peso, que fue tomado como una señal de abandono de los principios básicos del modelo. En cuanto a la baja de la cotización de los bonos de deuda, acompañó pasivamente al proceso. Sólo actuó invirtiendo algunos fondos para su compra pública, pero en un volumen limitado. Con respecto a la inflación, la apreciación del peso contribuyó a reducirla; con respecto a los pagos a acreedores, no dio señales claras sobre cuál iba a ser su política dado el nuevo escenario financiero internacional. Las medidas conjuntas del Banco Central, la Comisión Nacional de Valores y el Ministerio de Economía redujeron la volatilidad cambiaria, mostrando el importante grado de especulación que aprovechaba la situación.
Algo está cambiando
La reacción agresiva del sistema financiero da la pauta de que las medidas referidas al cambio del régimen previsional atacan intereses de un sector que gozaba de los irrazonables privilegios que la ley les había otorgado a partir de su sanción.Algo parece cambiar en el escenario político. Por un lado, la disposición del Poder Ejecutivo para aceptar modificaciones al proyecto original y, por el otro, una mirada más realista de algunos opositores. Ambos aspectos permitieron una aprobación de la propuesta oficial en la Cámara de Diputados por un margen muy significativo, dejando solos a los genuinos representantes de la derecha e introduciendo quiebres en algunos de sus bloques que tal vez se manifiesten en el debate a realizarse en el Senado.La devaluación posterior de nuestra moneda trata de compensar la reducción de nuestra competitividad, sobre todo teniendo a la vista la significativa devaluación del real y del peso mexicano. Con esto se pretende responder a los reclamos airados del sector industrial.Sin embargo, parece que las medidas tomadas tendrán un efecto parcial sobre nuestras reservas, pues en esencia no se han revertido los guarismos desfavorables de nuestro balance de pagos. Tal vez un razonable control de cambios, justificado por el clima internacional, debería complementar lo hecho hasta ahora, aunque ello no debería reemplazar una negociación con los sectores económicos de capital extranjero.
Acción de desgaste
Un factor importante es la concertada labor de los grandes medios de comunicación, que una vez acallados los ecos del conflicto agrario han vuelto a instalar el tema de la inseguridad. Cada vez con más claridad podemos observar la intención de debilitar el accionar del Gobierno nacional por parte de la coordinada acción de los sectores industriales, financieros y de los propietarios de las tierras de la pampa húmeda con la inapreciable ayuda de los medios.¿Qué podemos hacer todos los que sin ser necesariamente oficialistas –junto con los que sí lo son– queremos que se consolide un proyecto de país inclusivo, moderno y justo?
Políticas de Estado
La respuesta, a nuestro criterio, es mantener condiciones de diálogo abierto con todos aquellos que comparten estos deseos aunque se ubiquen en sectores de la oposición. E insistir en aquellas medidas sociales tanto en el orden jurídico, laboral, económico y social que le dieron el sustento a su labor ejecutiva y parlamentaria.En lo económico, insistir en nuestros principios y abroquelarnos con los países de nuestra región, acrecentando los avances institucionales para su integración, corrigiendo asimetrías, estableciendo nuevas cadenas de valor y coordinando políticas comunes para enfrentar los desafíos con el afuera.Por último, haciéndonos eco del reciente documento del Plan Fénix, “salvaguardar los avances sociales logrados y avanzar para saldar la brecha social persistente, incorporando a través del sistema educativo y del mundo del trabajo a todos los argentinos”.No hagamos los que los demás hacen, y sobre todo nos quieren inducir a hacer. Nada de ajuste del gasto público. Nada de limitaciones al ingreso de los asalariados. Nada de trabajo en negro. Nada de nueva deuda externa. Hagamos de esta crisis una oportunidad.
(*) Economista del Plan Fénix. Ex rector de Colegio Carlos Pellegrini.

Problemática del Noroeste bonaerense Por Sergio Pérez Rozzi, especial para Informes (*)

¿Qué es una Agenda para el Desarrollo de un territorio?
Es una herramienta en la que se plasman los más importantes programas; proyectos y acciones, con sus tiempos; costos y responsables de ejecución, que los actores y agentes (instituciones) de una comunidad, acuerdan como sustanciales para el desarrollo local, más allá de los cambios que se irán produciendo a través del tiempo, en las conducciones de las instituciones que la componen.
Esa agenda se elabora desde una lógica de apropiación; pertinencia y permanencia en el tiempo (políticas de Estado). Nuestro país en general; la provincia de Bs. As. y puntualmente, nuestro noroeste provincial en particular, atravesaron durante los últimos años, por momentos singulares en materia de crecimiento económico. Si bien es cierto que el crecimiento del PBI ha sido sostenido hasta meses atrás, desde la llamada “crisis del campo“, se han abatido nubarrones cada vez más oscuros en nuestro horizonte, que parecen profundizarse en el seno del la crisis financiera global. Ello nos recuerda de inmediato, la debacle que sufrió Argentina a comienzos del presente siglo, la que ha dejado profundas huellas (¿y aprendizajes?), que no deberíamos olvidar. Oportunidad
¿Hemos perdido una oportunidad única, no aprendiendo de esa traumática experiencia? Esa reflexión me dispara otras preguntas;¿Los momentos de crisis son ideales para planificar? ¿Para que se debe planificar?Se planifica porque los recursos disponibles en un territorio son limitados, es decir, finitos. La idea entonces, es optimizar los mismos a través del tiempo (más allá de los gobiernos de turno), para lo cual se requiere concertar entre las instituciones del territorio, para que el impacto sea más contundente, y minimizar los conflictos (que también tienen sus costos ¿no?) y para ello hay que discutir y negociar entre los distintos actores que hacen al desarrollo en una comunidad.¿Por qué? Hoy las ciudades de las regiones que pretendan insertarse en el contexto global, donde se impone la nueva lógica de los territorios competitivos, donde reina la “sociedad del conocimiento”, deben contar con agilidad suficiente como para adaptarse al vértigo de los cambios impuestos por las nuevas tecnologías en materias diversas. Ni que hablar cuando hay oportunidades como la que desperdiciamos en los últimos años, o ahora, cuando hay una crisis brutal que nos afecta y afectará profundamente.
Qué hacer
¿Se puede hacer algo en los Municipios de la región?La respuesta es, que no solo se puede hacer algo, sino que se debe hacer, y urgentemente. Las nuevas teorías sobre el desarrollo local / regional, surgidas (entre otras cuestiones) a partir de la ruptura del paradigma del empleo, indican que el desarrollo debe surgir de abajo hacia arriba (aunque tengo alguna discrepancia al respecto, que por ahora me reservaré), que debe ser endógeno al territorio, que los actores locales deben ser los artífices del mismo. Esto de ninguna manera implica que los Estados centrales, nación y provincia, deban desentenderse definitivamente de la cuestión, más bien todo lo contrario. En esos casos deberán accionar para contribuir a disparar los procesos en los territorios donde no haya las competencias suficientes.
Interrogantes
Nuestro país, la provincia de Bs. As., poseen una estrategia de desarrollo?; cuál es?; hicieron ejercicios de planificación en los últimos años?; Se convocó a universidades; partidos políticos; actores económicos; sociales; ambientales; referentes de la cultura; investigadores; pensadores; sociólogos; filósofos; etc?. La respuesta categórica es, NO.Los municipios de la argentina; hicieron ese ejercicio?. La gran mayoría no, pero hay algunos casos, justamente entre los más destacados, que sí lo han hecho. A modo de ilustración, citaré tres casos emblemáticos: Rosario; Rafaela y Bragado, son tres municipios de distinta dimensión (grande; mediano y medio-mediano respectivamente); con gobiernos de distinto signo; Socialista (Rosario); Peronista (Rafaela) y, Radical luego peronista (Bragado). Por ende; el tamaño y la “coloratura” política, no serían, a priori, un impedimento.
Modelos
¿Que tienen de distintivos esos municipios en materia de planificación?. Los tres casos son objeto de estudio por sus mejores indicadores socioeconómicos, en relación a sus pares. La literatura especializada, tanto Argentina, como Latinoamericana, abunda en citas y referencias a los casos mencionados.Habiendo conocido los casos y visto experiencias en el terreno, pero también por el hecho de haber trabajado (aún hoy) profesionalmente en dos de ellas (Bragado y Rafaela), podríamos afirmar que lo destacado es que la planificación pactada, sobrevivió a los cambios de la dirigencia público-privada, y garantizó en proceso de desarrollo.Por ende, podríamos concluir que, en un mundo tan cambiante; volátil; complejo; vertiginoso; etc., la imprevisión; improvisación; irresponsabilidad; incoherencia; mezquindad; carencia de competencias; etc., son ingredientes que van a contramano de los procesos de planificación de agendas concertadas.
La Región
¿Y por nuestra región como andamos? En el noroeste de la Provincia de Bs. As. no existe una agenda discutida y concertada de corte interinstitucional; planificada metodológicamente, como para poder aprovechar los ciclos positivos, o atemperar los ciclos negativos de la economía, como en el que estamos inmersos actualmente, con sus inherentes consecuencias sociales. El antecedente más cercano en el territorio, de procesos de estas características y de abordaje regional, fueron algunas acciones intentadas en el CODENOBA
[1], con apoyo de la cooperación francesa y de la Universidad Nacional de La Plata. La complejidad del mundo actual, no puede ser decodificada solo por un dirigente o grupo de dirigentes. Insisto, el abordaje requiere de la multiplicidad de actores, desde una concepción aglutinante, me refiero a sumar a las instituciones de la sociedad civil ligadas al desarrollo, para que aporten su conocimiento al servicio de estas nuevas lógicas, en cuestiones claves, como cual es el rol de la Universidad pública en la región, por citar un solo ejemplo, para rediscutir su formato en relación a la estrategia local y regional de desarrollo ¿Los habitantes del noroeste bonaerense no tenemos algo para decir al respecto?En definitiva, se trata del futuro de quienes habitamos nuestro territorio, pero sobre todo, se trata de nuestro presente.
(*) Docente e investigador del Centro de Desarrollo Territorial de la UTN. Master en Desarrollo Econòmico Local- Autònoma de Madrid. Magister en Desarrollo Local- Universidad Nacional de San Martín.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Cuando titulan en tapa noticias de fuentes anónimasLa credibilidad de los diarios


En los últimos años, los diarios porteños exacerbaron una práctica cuestionable: editar títulos principales de tapa basados en información brindada por fuentes anónimas que se le atribuyen a determinadas organizaciones pero que nadie se hace cargo (el FMI, el “establishment”, el Club de París, el “sector energético”), temas que son trasladados por los diarios, desde sus tapas, a los lectores sin que éstos puedan establecer el origen de la información.
Diario sobre Diarios (DsD), el observatorio de medios gráficos que a través de Internet es consultado diariamente por más de 5000 suscriptores (la mayoría de ellos periodistas, funcionarios y dirigente políticos), plantea aquí el debate. Qué dijeron al respecto Javier Darío Restrepo, Daniel Santoro, José Claudio Escribano, Martín Caparrós y Beatriz Sarlo.Las noticias que llegan a títulos de tapa sustentadas sólo en fuentes anónimas generan algunas dudas. En el mejor de los casos, el diario está siendo vehículo de “operaciones” de alguien que no quiere aparecer con nombre y apellido. En el peor de los casos, es que el diario sea parte interesada en esa “operación”.
A modo de ejemplo, DsD señala que el pasado 15 de septiembre, Clarín editó como título principal de tapa “Antonini podría venir a declarar al país por la valija” con la bajada “Se lo contó a Clarín una fuente de inteligencia de EE.UU. en Miami”. La nota la firmó la corresponsal del diario en Washington, Ana Barón, quien señaló como origen de la información a “un agente de inteligencia en Miami”.
La Nación editó el 4 de septiembre como título principal “El Club de París le reclama al país una deuda mayor”, con la bajada “Afirmó que es de U$S 7.900 millones, 1.200 millones más de lo que quiere pagar el Gobierno”. La nota la firmó Luisa Corradini, corresponsal del diario en Francia, y cómo origen de la información mencionó a “fuentes oficiales del grupo (el Club de París)” en la portada, y a “fuentes oficiales y privadas en Buenos Aires” en la nota.
El domingo 14 de agosto Perfil editó como título principal de tapa “Ahora Suiza investiga a la empresa del tren bala por sobornos en la Argentina”. En la bajada, usó el potencial para afirmar que “el juez Ernest Roduner tendría indicios de pagos de coimas”. El periodista que firmó la nota fue Juan Gasparini, desde Ginebra, Suiza, y mencionó como fuente a “denuncias e investigaciones judiciales en curso” que no precisó.
Otras miradas
El maestro de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), el colombiano Javier Darío Restrepo, afirma en su libro “El zumbido del moscardón”: “Guardar el secreto profesional eleva el prestigio moral del periodista. Pero esa opinión pierde fuerza cuando escuchamos los casos de abusos de reporteros que, escudados en su secreto profesional, disimulan la inexistencia de fuentes o utilizan informaciones de fuentes sospechosas o nada fiables.
El periodista de Clarín, Daniel Santoro, en su libro “Técnicas de Investigación”, editado por la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, en septiembre de 2004, dice sobre el “off the record”: “La obligación última del periodista es con los lectores. Por eso tenemos que ofrecer la mayor cantidad de pistas para que ellos puedan inferir de qué sector provino lo que publicamos, y citar siempre una fuente, excepto que hacerlo ponga en peligro la estabilidad de su trabajo o la vida del informante”.
El pasado 5 de septiembre, Martín Caparrós firmó en Crítica una nota titulada
“Códigos” en donde –con su habitual sarcasmo- señaló: “Los periodistas tenemos códigos: el off the record, ese invento nefasto, en el que garantizamos impunidad al que nos habla pero no quiere hacerse cargo de lo que dice, es una muestra. O sea: decimos que decimos la verdad, pero para que nos digan la verdad tenemos que garantizar a quien nos la dice que no vamos a decirla –no toda, por lo menos”.
Caso límite
En tanto, en una nota publicada en noviembre de 2004 en la desaparecida revista Poder, la ensayista Beatriz Sarlo consideró que “el secreto de la fuente es un ‘caso límite’ del ejercicio del periodismo ya que, habitualmente, la noticia no supone ni impone ese secreto”. El 13 de noviembre de 2004, el entonces subdirector de La Nación, José Claudio Escribano, publicó una nota titulada “
El peligroso deporte de inducir al error a la prensa”. Allí señaló: “Lo que en la Argentina se entiende por off the record es, en realidad, “background information” (información de antecedentes), por el cual un periodista queda habilitado por su informante para publicar un cierto contenido con el compromiso de no atribuirlo a nadie en particular. El off the record genuino es, en cambio, expresión de un consenso entre informante y periodista por el que se pone a éste al tanto de algo, pero con la salvedad de que no sólo quedará inhabilitado para atribuirlo a alguien en particular sino que, además, deberá abstenerse de propalar lo que de esa forma haya sabido.
En
noviembre de 2005, DsD ya advertía que en el periodismo argentino, según diversos autores, “hay una crisis del ‘off the record’. De hecho, existen distintas interpretaciones de lo que implica. Para algunos es información que se puede publicar, aunque sin mencionar la fuente y esta es la acepción más extendida. Para otros, constituyen datos que sólo sirven para orientar al periodista, pero que no se pueden publicar bajo ningún concepto.
Nueva figura
Desde hace un tiempo hasta hoy, en la Argentina, parecería haber emergido una nueva figura: la ‘fuente privilegiada’, que supone que la información que se brinda no hace falta chequearla debido a la jerarquía de la fuente. Hay un caso internacional paradigmático de esta figura: cuando el diario español El País tituló –en base a una fuente anónima- que los atentados en la estación Atocha fueron obra del grupo separatista vasco ETA. Luego de que se supo que era falso, el director del diario, Juan Luis Cebrián, dijo que el propio presidente José María Aznar fue quien le había transmitido la información.En nuestro país hubo innumerables títulos de diarios editados con esa lógica y sobre hechos de mucha menor relevancia que los atentados de Atocha. Quizá el paradigmático sea el anuncio de inversiones chinas en la Argentina por 20.000 millones de dólares, que los diarios publicaron porque la información la transmitieron ‘altas fuentes del Gobierno’. Cuando el hecho al final no sucedió, el propio Kirchner acusó a la prensa de haber publicado ‘una novela’. El día en que esas ‘altas fuentes’ anunciaron a los diarios las ‘inversiones chinas’, ningún medio tomó el mínimo recaudo y lo publicaron dándolo por cierto porque se trataba de una ‘fuente privilegiada’”.

La responsabilidad de elegir




Según una encuesta, el 85 por ciento de los jóvenes que están cursando el último año de la escuela media aún no definió lo que hará después del secundario. Los especialistas recomiendan no tomar decisiones apresuradas que deriven en un cambio o en el abandono de los estudios universitarios.
En poco más de un mes, miles de jóvenes de todo el país terminarán el colegio secundario y deberán tomar una de las decisiones más difíciles: ¿Qué hacer después de finalizar la escuela media? La gran mayoría navega en la incertidumbre y no tiene definido para dónde apuntar.Una encuesta reciente realizada a 30 mil alumnos del último año de la escuela secundaria de todo el país, que piensan continuar estudiando en alguna universidad, arrojó que sólo el 15 por ciento tiene resuelto qué carrera seguir, en tanto que el 85 por ciento restante aún no se define a pesar de que quedan pocas semanas para concluir el año escolar.
Según los especialistas, la necesidad de insertarse rápido en el mundo laboral hace que muchos chicos no se tomen el tiempo necesario para pensar en sus capacidades y deseos, ni buscar toda la información adecuada antes de decidir qué es lo que van a seguir estudiando. Este miedo al fracaso y la generalizada falta de información sobre las ofertas de estudio lleva a los adolescentes a tomar decisiones apresuradas que después se reflejan en la gran cantidad de alumnos que cambian de carrera o dejan sus estudios en sus primeros años de cursada en la universidad.
Hablan los especialistas
A partir de los resultados de la encuesta en Internet de la página “www.quevasaestudiar.com”, el periodista Jorge Sánchez, de Info Región, dialogó con especialistas para analizar las principales causas de esta problemática. La directora de la Escuela de Posgrado en Orientación Vocacional Vincular-Familiar y miembro de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar (SATF), Claudia Messing, apuntó que “son muchos los factores que hacen que los chicos no sepan qué hacer”. “Básicamente porque no se conocen a sí mismos, están muy complicados con descubrir su propia identidad y como el afuera es muy exigente, tienen mucha necesidad de éxito pero como no encuentran algo que les asegure resultados positivos, se inhiben”. “Muchos jóvenes deciden seguir estudiando después del secundario porque el mercado les exige un título terciario o universitario, pero sin sentirse atraídos por ningún campo ocupacional”. En este marco, la psicóloga recalcó que “las dificultades internas de los jóvenes son muy grandes porque tienen en sus cabezas mandatos de autoexigencia que no se corresponden con la realidad y eso hace que se desmoralicen mucho”.
Elección de peso
Por su parte, el director del Servicio de Orientación Psicopedagógica para niños y adolescentes (SAOP) de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), Lucio Cerdá, enfatizó que a los alumnos que están por finalizar sus estudios secundarios “no hay que obligarlos a que decidan antes de fin de año”. “Justamente, si algún sentido tiene la orientación vocacional es mostrarle que el elegir eventualmente una carrera es una elección de peso, que es necesario tomarse el tiempo apropiado y necesario, que no debe haber ninguna instancia ni familiar ni institucional que lo obligue a decidir ya”, enfatizó.Cerdá también precisó que “la elección de una profesión depende de infinita cantidad de factores como son, entre otros, el tiempo, las cuestiones económicas, de conocimientos y de lejanía o cercanía de un centro de estudio”. “No se trata de que algunos vienen genéticamente programados para estudiar, por ejemplo, ingeniería, eso es un absurdo”, indicó.En tanto, Messing aseveró que en lugar de presionarse, los jóvenes “tienen que permitirse explorar el mundo y conocerse a sí mismos, pero como esto no está permitido para ellos, la elección de la carrera termina siendo por intuición”.
Problemas frecuentes
Las presiones sociales y familiares llevan a que muchos jóvenes vivan el momento de elegir una carrera como un período de angustia por la necesidad que sienten de encontrar algo que les asegure el éxito y como esto en la mayoría de los casos no ocurre, toman decisiones apresuradas que luego se refleja en la gran cantidad de alumnos que deja la facultad en los primeros años de estudio.Según los datos que aportó Messing, basados en estadísticas oficiales de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación, en la Argentina, alrededor del 40 por ciento del alumnado abandonó su carrera inicial y menos del 20 por ciento de los estudiantes matriculados en el sistema universitario –estatal y privado– se recibe anualmente. Pero además de los que abandonan los estudios, hay una gran cantidad de alumnos que deciden cambiar de carrera porque la que eligieron, no cumple con sus expectativas o no era lo que ellos esperaban.
Elección equivocada
Celeste Martínez (24) arrancó estudiando economía en la UBA y que a pesar de que aseguró que “tenía buenas notas”, admitió que sufrió una “crisis” porque “no disfrutaba lo que hacía”. “Me di cuenta de que a mis amigas estaban contentas con su elección, en cambio yo estaba haciendo algo que no me gustaba. Ese fue el momento en donde debí decidir qué quería y pensé en cambiar de carrera, por lo que ahora estudio relaciones laborales, puntualizó.Según los especialistas, el cambio de carrera no debe ser tomado como un paso atrás sino que hasta puede ser positivo. “La mortificación y la desmoralización que sufren los chicos antes de dejar una carrera, no es necesaria. Pueden fallar y está bien que puedan probar varias alternativas hasta encontrar lo que están buscando”, recalcó Messing.Pero a pesar de las recomendaciones de los especialistas, los adolescentes que no definieron qué seguir –que son la gran mayoría- y están cursando el último año del secundario, ya sienten la presión y se angustian por no poder tomar una decisión a poco más de un mes para que finalice el ciclo lectivo.
¿Falta vocación?
Por lo general, al referirse a las dificultades que tienen los chicos para definir una carrera, que en la actualidad son más notorias que hasta hace unos años, se suele decir que los jóvenes “no tienen” o “no encuentran” su vocación. Sin embargo, los especialistas prefieren no utilizar este término ya que recalcan que “tiene reminiscencias religiosas” y no abarca todos los factores que influyen en la elección de los jóvenes.La psicóloga y especialista en Orientación Vocacional María Laura Veinticinque advirtió que “la vocación se confunde con algo que está dentro de uno, que de un día para el otro va a aparecer de golpe y esto no es así”. “La elección de un carrera es un proceso que tiene que ver con una evaluación de la situación personal de cada uno”, añadió.No obstante, Messing precisó que “la vocación es aquello que a uno le gusta hacer y que piensa que puede hacerlo bien y le da satisfacción”. Sin embargo, aclaró que esta vocación “se construye, no nace en uno”.
Veinticinque señaló que “sería ideal que todas las familias se pongan a pensar con los chicos cuáles son las mejores posibilidades, si los van a poder ayudar y sostener económicamente o acompañar después que empiecen la carrera”.“El adolescente tiende a idealizar y en general los adultos ayudan a ponerle una cuota de realidad extra para que vean las posibilidades concretas de llevar una carrera adelante”, añadió.
Tarea docente
Cerdá sostuvo que “no es necesario que se desarrolle un curso de orientación vocacional” en la escuela secundaria sino que recomendó que “en el último año, los docentes a cargo de las distintas asignaturas pueden hablar del panorama de los distintos saberes para que los chicos estén bien informados”.
Messing insistió en la importancia del rol que ocupa la familia ya que recalcó que la problemática de la desorientación vocacional “es el resultado del impacto de las profundas transformaciones del contexto social, histórico, cultural, laboral y educativo, y de las gravísimas dificultades que tienen los padres en este contexto para construir modelos de contención”. El aprendizaje de una posición activa en la comunicación, a través del ejercicio de la insistencia, el pedido y la expresión de las propias emociones sin sometimiento ni desubicación, prepara a los jóvenes para vencer los obstáculos de la vida universitaria y también de la vida laboral”, sentenció Messing.La desorientación vocacional es un problema que afecta a la mayoría de los jóvenes pero como advirtieron los especialistas no es un fenómeno nuevo. Además, es necesario que ante la gran cantidad de ofertas que existen para seguir estudiando, cada chico pueda tomarse su tiempo para reflexionar, como apuntó Cerdá, para encontrar aquello que esté más acorde con su personalidad.

Volver a Keynes: “vivir con lo nuestro”


Por Mario Rapoport (*)
La actual crisis de la economía mundial es, en gran medida, un resultado del fracaso del marco teórico predominante en el ámbito académico de los economistas desde los años ’70: el neoliberalismo, una variante actualizada de la ortodoxia neoclásica.
Su defensa de la libertad de los mercados como eje absoluto de la asignación de recursos a nivel nacional y del comercio internacional, su minimización del rol del Estado, su ataque a las políticas sociales, su prédica a la flexibilización laboral y su enfoque contrario a cualquier medida tendiente a regular las actividades económicas y financieras, entre muchas otras, contribuyeron desde la teoría económica a desencadenar la actual situación. Pero hizo entrar nuevamente en vigencia un nombre relegado hace tiempo en los estudios de economía de nuestras universidades: el del inglés John Maynard Keynes (1883-1946), cuyos análisis y propuestas siguen siendo en gran parte válidos a pesar de las transformaciones del capitalismo actual. Keynes no fue simplemente un economista tecnócrata, al estilo de muchos premios Nobel de nuestra época. Fue un intelectual que perteneció a un activo núcleo de escritores y artistas del Londres de la “gloriosa” época imperial, el grupo Bloomsbury, en el cual se destacaba la escritora Virginia Woolf. Un retrato de su juventud, escrito por otro economista, y también su profesor, Adolph Pigou, en 1904, revela la amplitud de sus inquietudes intelectuales: “Las paredes de sus habitaciones reflejaban intereses diversos; un retrato de Ibsen indicativo de su afición al teatro; Erasmo como representación del protestantismo; el carnet del Club Liberal como emblema político, el menú de la cena como referencia gastronómica y un documento con caligrafía gótica que comienza con un chiste. Todo esto es verdad (…) pero no nos aclara el enigma de Mr. Keynes”.
Movimiento keynesiano
Las ideas keynesianas ocuparon un lugar predominante en las políticas económicas de los países industrializados en el tercer cuarto del siglo XX y su impacto tuvo que ver con la profunda crisis mundial que se desata en 1929, la peor que sufrió, hasta la que atravesamos actualmente, el capitalismo en su historia. El crac de 1929 originó una fuerte caída del nivel de actividad, subutilización de la capacidad productiva, altos niveles de desempleo, deflación, caídas de salarios y fuerte contracción del comercio mundial, derrumbando el sistema multilateral de comercio y pagos.
La crisis fue duradera y afectó a todos los países. En el período 1929-1938 la contracción industrial fue de un 44,7 % en Estados Unidos, y la desocupación subió del 3% en 1929 al 25% en 1933. Ante tan dramática situación se implementaron medidas de intervención con un sesgo nacionalista e intervencionista. El ejemplo más recordado es el New Deal, el programa económico implementado en 1933 por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, en el cual el Estado cumplió un rol fundamental para la reorganización de la vida económica y social. La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, publicada por Keynes en 1936, constituyó, de algún modo, la justificación teórica de esas políticas.
Derrumbe del mito
Hasta aquel momento el pensamiento económico predominante sostenía también que eran las fuerzas del mercado las que aseguraban el equilibrio y la plena ocupación de los factores productivos, y que la intervención estatal no ocasionaba más que perturbaciones a la armonía garantizada por las fuerzas invisibles reguladoras de la vida económica. Sin embargo, el muro de los hechos reales estaba a muchos pasos por delante y la “gran depresión” fue imposible de evadir y aun menos de ser explicada. Ni la crisis ni los altos niveles de desocupación podían ser concebidos dentro del pensamiento clásico. La Ley de Say, su pilar fundamental, negaba cualquier posibilidad de llegar a una situación parecida al postular que “toda oferta crea su propia demanda”.
Pero ante la gravedad de los acontecimientos, elementos esenciales de la economía clásica se derrumbaron y las recomendaciones de Keynes cobraron una importancia decisiva en los claustros académicos y en los ámbitos gubernamentales de diferentes países.
Diagnóstico
En su Teoría general escribe. “Los principales inconvenientes de la sociedad económica en que vivimos son su incapacidad para procurar la ocupación plena y su arbitraria y desigual distribución de la riqueza y de los ingresos”. Según Keynes, el problema del capitalismo era que el mercado no podía asegurar la demanda necesaria, generando desocupación y marginalidad, situación que “el mundo no tolerará por mucho tiempo” Y ante tal diagnóstico era el Estado el encargado de lograr el pleno empleo: incrementando el gasto, manteniendo bajas tasas de interés para alentar la inversión, reformando el sistema fiscal, mejorando la distribución del ingreso y regulando el comercio exterior.
Reconocimiento
Sin embargo, entre sus numerosos escritos existe un texto anterior, poco conocido, que puede servir de pauta para nuestras propias políticas económicas y que se titulaba: La autosuficiencia nacional, escrito en 1933 y publicado en la Yale Review, en plena crisis. Allí afirmaba: “Como la mayoría de los ingleses, he sido educado en el respeto del libre cambio”. Pero “mis esperanzas, mis preocupaciones y mis temores han cambiado”, en forma similar a lo que le ocurría a la mayor parte de su generación en el mundo entero. Ahora no estaba “persuadido de que los beneficios económicos de la división internacional del trabajo sean comparables a lo que fueron”, aunque un nivel elevado de especialización internacional continuaba siendo necesario en un mundo racional. Sin embargo, para una gama de más en más extendida de productos industriales, e incluso agrícolas, Keynes no creía que las pérdidas económicas debidas a la autosuficiencia “sean superiores a las ventajas” que pueden obtenerse en el marco de una misma organización económica y financiera nacional. Y enfatizaba: “Produzcamos en nuestro país cada vez que sea razonable y prácticamente posible, y sobre todo, hagamos lo necesario para que las finanzas sean nacionales”.
Vivir con lo nuestro
En su opinión, el capitalismo internacional no había sido un éxito. Pero cuando se preguntaba a sí mismo cómo reemplazarlo, no tenía una respuesta fácil. Para él resultaba imprescindible, y la crisis lo demostraba, no estar a merced de fuerzas mundiales esforzándose de instaurar un equilibrio general conforme a los principios del laissez-faire, o a los informes financieros que provenían de “la opinión de Wall Street”. Por eso, consideraba necesario en esa etapa de transición una mayor autosuficiencia nacional. Crítico de la experiencia rusa, reconocía que cuando un país se encaminaba hacia esa autosuficiencia se requería encarar una planificación de la economía interna, pero en forma progresiva, no brutal. Era un “vivir con lo nuestro” a la británica.Consciente de las limitaciones que aún existían y que revelaría en su Teoría general, Keynes decía: “Tenemos que descubrir una nueva sabiduría para una nueva época. (…) En el campo económico esto significa, ante todo, que debemos encontrar nuevas políticas y nuevos instrumentos para adaptar y controlar el funcionamiento de las fuerzas económicas”.
(*) Economista e historiador; Investigador superior del Conicet

miércoles, 29 de octubre de 2008

Desarrollo local y agenda política

Por Orlando Costa *
El desarrollo local es un tema que debería ocupar mayor espacio en la agenda política. Porque la vida de las personas se desenvuelve en los ámbitos locales y la satisfacción de sus necesidades debe darse, precisamente, en el lugar donde viven y trabajan.
Aunque en la Argentina tenemos un sistema centralista, con excesiva concentración de recursos y decisiones en los niveles superiores de gobierno -nación y provincias-, la promoción del desarrollo tiene en los gobiernos locales -municipios y comunas- protagonistas insoslayables. No solo porque el gasto público es más eficiente y eficaz cuando se ejecuta más cerca de los ciudadanos, sino también porque se puede alcanzar más profundidad democrática, participación y compromiso.
Los gobiernos locales asumen hoy nuevas demandas: el medio ambiente, el desarrollo económico, la educación, la seguridad, el desempleo, las nuevas patologías sociales, la prevención y atención de la salud, el urbanismo y la promoción del territorio, el turismo, entre otras, que se suman a las clásicas funciones de prestación de servicios, ejecución de obras públicas, recaudación de rentas y contralor de las conductas de los vecinos.
El desarrollo referido a un territorio -municipio o región-, no es sólo crecimiento o algo "que se nos da", tampoco es sólo el aprovechamiento circunstancial del contexto macroeconómico para una oportunidad del momento.
El desarrollo local es un proceso participativo, de largo plazo, en el que influyen factores culturales, sociales, políticos, institucionales. Y que requiere del aporte de una serie de actores, como también determinadas formas de pensar y hacer ante una realidad compleja y muy dinámica.
Un territorio es mucho más que un entorno geográfico, son las personas y su intercambio, las relaciones económicas, productivas y sociales, los vínculos que se generan.
El diálogo, la búsqueda de consensos, la definición de estrategias y ejecución de acciones conjuntas entre los actores políticos, económicos y sociales de una comunidad, constituyen un activo de gran valor.
Sin dudas hay que mejorar el sistema económico local, la competitividad de las empresas y de las instituciones, trabajar por el fomento productivo y el asociativismo, la capacitación y formación profesional, en un mundo muy interrelacionado, competitivo, con veloces transformaciones productivas y tecnológicas que influyen en todas las actividades y en todos los lugares.
La optimización de los recursos endógenos, la mejora de las capacidades y competencias de los actores locales del desarrollo, ayudan a mejorar la lectura de la realidad y la visión de futuro que toda comunidad debe tener.
Lugares atractivos para quienes los visitan, contenedores para quienes viven en ellos, que generen sentido de pertenencia, son atributos que ayudan a lograr inversiones, pensando en mejorar las condiciones de vida de la gente y producir bienestar, verdadero fin del desarrollo.
Por ello, para lograr resultados duraderos y controlables, es necesaria una articulación entre los sectores público, privado y social, consensuar objetivos, concertar acciones, encontrar sinergias que sirvan para contrarrestar debilidades y potenciar fortalezas.
Tan importante como lo económico es prepararse mejor para operar en la modernidad, contar con personas capacitadas, generar ámbitos de convivencia, de cooperación y mirada hacia adelante, construir confianza entre los actores del desarrollo, dado que las iniciativas y la innovación no son solo obra de los gobiernos, sino también de la gente que quiere vivir mejor,
Así sucede en muchos municipios con la creación de Agencias de Desarrollo, integradas por referentes de todos los sectores, que le dan sustentabilidad a los procesos y que cuentan en algunos casos con el aporte de las Universidades, las que han incorporado el desarrollo local como un tema académico y de servicio a las comunidades.
En definitiva, el desarrollo local no es una cuestión cuantificable en unidades de medida. Es una construcción colectiva, un producto intangible de empoderamiento comunitario, cuyos resultados se ven más allá de lo inmediato. Se trata de planificar y gestionar futuro, nada menos.
(*)Director de Asuntos Municipales
Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA)

lunes, 27 de octubre de 2008

Cómo será el nuevo Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA)

Informe Especial
Por Jorge Déboli

En los fundamentos del proyecto sobre la vuelta al sistema de Reparto de las AFJP, que el Poder Ejecutivo envió al Congreso Nacional para su tratamiento, se destacan datos significativos que no dejan lugar a demasiadas dudas respecto de las bondades del sistema de Reparto.

· El 77% de los jubilados de las AFJP reciben hoy un haber complementario del Estado.
· 52.000 beneficiarios tienen su cuenta totalmente consumida, por lo que el Estado paga íntegramente su jubilación.
· Para que todos los jubilados de las AFJP tengan garantizado su haber, ANSES debe subsidiar con 4 mil millones de pesos anuales el Régimen de Capitalización.

Ante esta situación, el Estado Argentino considera que “es su obligación garantizar las jubilaciones de las futuras generaciones. Más aún con la crisis mundial de los mercados que hace peligrar el dinero y el ahorro de cada uno de los argentinos”.
En tal sentido, el proyecto señala que “el Estado protegerá los ahorros de los trabajadores para que todos tengan acceso a una jubilación digna y segura”.
También se detallan los puntos principales del proyecto, donde según un informe del Estudio Jáuregui, un trabajador que se jubila hoy, independientemente de su sueldo, va a cobrar una jubilación mayor si pertenece a ANSES que a una AFJP:

Trabajador con sueldo de $ 1000 en 1994, que subió hasta $ 2700 en 2008
· Soltero, por el sistema de Reparto cobraría un 72 % mas que por el privado ($ 516 contra $ 300 de la AFJP).
· Casado, la diferencia a favor de la estatal alcanza el 123 % más ($ 516 contra $ 231).

Trabajador con un sueldo de $ 2000 en 1994 que subió hasta $ 5.300 en 2008 (los porcentajes se mantienen similares que en el ejemplo anterior, aunque las cifras son mucho mayores)
· Soltero por el Anses, 72% más: $ 1.033 contra $ 600 de una AFJP.
· Casado, por el Anses, 123 % más: $ 1033 contra $ 462 de una AFJP.

Para sueldos mayores a los $ 3000 en 1994 la ventaja del sistema de reparto sobre el privado también es superior, aunque en menor proporción a las escalas de sueldos antes ejemplificadas.

Las comisiones de las AFJP, un alto costo
Entre 1994 y 2007, de cada $100 de sueldo, el afiliado de una AFJP aportó a su fondo $7. Pero desde esos $7, cerca del 30 % ($ 2) se fueron en comisión.
La cuenta de capitalización individual que figura en los resúmenes de movimientos registrados, es una ilusión, porque no se traduce en pesos por más que así se indique. Está expresada en cuotas del fondo de jubilaciones y pensiones que administran las AFJP. Estas cuotas tienen la particularidad de que fluctúan de acuerdo a cómo haya invertido la AFJP los fondos, atado a los vaivenes del mercado financiero.

Cuando baja la Bolsa, baja la porción del haber pagado por la AFJP
Los fondos acumulados hoy en una cuenta de capitalización, no pueden ser extraídos sino hasta el momento de jubilarse. Actualmente, más del 65% elige cobrar esos fondos como Retiro Programado o Fraccionado. Esa cuota no es fija, sino que varía de acuerdo a los vaivenes del mercado.

Cuando el mercado no responde

En 1997, existían en la Argentina 3,4 millones de jubilados y pensionados nacionales. En 2004, el número bajó a 3,1 millones.
La cobertura de argentinos en condiciones de acceder a una jubilación bajó del 60% al 47%. Si el Estado Nacional no hubiese llevado adelante el Plan de Inclusión Provisional, en 2006, la tendencia era que la cobertura siguiera cayendo. Hoy, 9 de cada 10 argentinos posee una jubilación y una obra social.

Proyecto Oficial

El proyecto del Ejecutivo Nacional, denominado “Sistema Integrado Provisional Argentino” (SIPA), propone que sea financiado a través de un sistema solidario de reparto, “garantizando a los afiliados y jubilados del Régimen de Capitalización, idéntica cobertura y tratamiento que la brindada por el Régimen Previsional público, eliminándose el actual Régimen de Capitalización, el que será absorbido y sustituido por el Régimen de Reparto”. Sus principales puntos son:

· Prevé que los servicios prestados bajo relación de dependencia o como autónomo sean considerados como si hubieran aportado a ANSES, es decir, un aporte del 11%.
· Los beneficios bajo modalidad actual de Renta Vitalicia Previsional continuarán abonándose a través de la correspondiente Compañía de Seguros de Retiro.
· A partir de la sanción de la ley, ANSES gozará de autonomía financiera y económica.
· Además, estará bajo la supervisión de la Comisión Bicameral de Control de Fondos de la Seguridad Social, en el ámbito del Congreso Nacional.
· De este modo, los representantes del pueblo (diputados) y de las provincias (senadores) tendrán un rol activo en el seguimiento y el cuidado de los fondos, en tanto que éstos pertenecen a los aportantes y no al Estado Nacional.
· Un régimen previsional integral y solidario no puede edificarse sobre la base de una actividad riesgosa, como lo es el mercado de capitales.
· El sistema previsional unificado estará basado en el principio de solidaridad, en el que el régimen público tiene un rol inclusivo y redistributivo.